La iglesia de Santo Domingo de Guzmán, también conocido como santuario de la virgen del Mar, patrona de Almería, fue originalmente edificada como iglesia del convento de Santo Domingo de Guzmán, los padres dominicos, que residen aún en el convento anexo y sustituye al original.
Localización
El santuario se alza en la ciudad
de Almería, provincia de Almería, Región Histórica de Granada, España.
Historia
Reino de Granada III o Cristiano (1492-1833)
Los Reyes Católicos fundaron el Real Convento de
Santo Domingo en el 1492, pero el templo se construyó en el segundo cuarto
del siglo XVI, en un período de transición entre el Gótico Tardío y el Renacimiento.
A comienzos del siglo XVIII se renovó el convento, llevando a cabo la construcción del claustro, que fue terminado en 1728, y unos años después se edificó la sacristía, terminada en 1764.
El 22 de agosto de 1806, el Ayuntamiento y el Cabildo nombraron a la Virgen del Mar patrona de la ciudad.
Periodo de la Región de
Granada (1833-década de 1980)
Tras la desamortización de Mendizábal, en 1835, el convento se suprimió, pero el templo siguió su funcionamiento como iglesia católica. Pero en el año 1841, el Ayuntamiento decidió cerrar la iglesia para usarla como capilla del Colegio de Humanidades que estaba ubicado en el que había sido convento dominico. En 1844 volvió a abrirse como iglesia para venerar a la Virgen del Mar.
En 1899, los dominicos regresaron
a Almería, construyeron un nuevo convento junto al desamortizado por los
políticos y recuperaron su templo.
Durante la Guerra Civil, la
iglesia, fue pasto de la destrucción cristianófoba de obras de arte, y después del
incendio provocado en 1936, el templo fue restaurado en 1940 bajo la dirección
del arquitecto Guillermo Langle, aunque la portada fue
reconstruida por Pedro Bértiz García.
Descripción
El primitivo templo fue construido en un estilo de transición del Gótico al Renacimiento, pero sufrió posteriormente transformaciones con las sucesivas destrucciones y restauraciones.
La fábrica del monumento está realizada principalmente con sillares de piedra.
Exterior
La fachada su presenta una
portada de cantería con arco trilobulado dentro de tres arquivoltas apuntadas que descasan en sendas columnillas muy delgadas. El tímpano situado entre el arco trilobulado y las arquivoltas apuntadas se decora con un relieve de la Virgen del Mar entre dos delfines.
Interior
Su planta es de cruz latina, es decir, una cruz con el brazo de los pies más largo que los otros tres. El brazo de los pies, el más largo, dispone de otras dos naves situadas a cada lado, quedando así un total de tres paralelas, siendo más ancha la central. Las naves laterales se unen a la central mediante arcos apuntados que descansan en gruesos pilares circulares que recuerdan a medias columnas muy gruesas; entre arco y arco, una semicolumna se eleva desde el suelo hasta el arranque de la bóveda de la nave central.
La nave central se cubre con bóveda de medio cañón dividida en tramos por arcos fajones o perpiaños, y se encuentra iluminada en su parte superior por tres linternas o cuerpos circulares más elevados para mantener ventanas que iluminen el interior.
Las naves laterales se cubren con bóvedas de crucería con nervaduras góticas. unas bóvedas se separan de otras gracias a arcos carpaneles con leves arquivoltas.
El crucero está formado por una nave transversal de planta rectangular que se convierte en altura en trapezoidal en sus extremos mediante trompas decoradas con una gran concha cada una.
Las cubiertas son, en el centro, una bóveda baída o vaída con linterna central, y en los extremos dos bóvedas de medio cañón abocinado para adaptarse a la forma de trapecio.
El presbiterio es completamente de planta de planta trapezoidal y lleva un arco en el centro que comunica con el camarín de la Virgen del Mar. La cubierta es una bóveda de medio cañón abocinada con numerosos arcos fajones que recuerdan a las arquivoltas románicas.
La sacristía y el resto de las dependencias se sitúan tras una hermosa portada que se abre en el crucero.
Obras de arte
La Virgen del Mar es una pequeña talla de la Virgen con el Niño, de casi un metro de altura,
realizada con madera policromada en estilo gótico de fines del siglo XV. La imagen fue encontrada el 21 de diciembre
de 1502 por Andrés de Jaén en la playa de Torregarcía, siendo el prior de Sto.
Domingo, quien la colocó en la Iglesia. Según la tradición
procedería de un barco naufragado o atacado por los piratas norteafricanos que
sembraban el terror y la desolación en el Mediterráneo y en las costas de los
reinos de España. Hoy día ocupa el camarín del altar mayor del templo. Es la
única pieza que se salvó de las destrucciones de la guerra civil, pero gracias a donaciones posteriores, el santuario, conserva otras piezas de gran valor:
Santo Tomás de Aquino, talla
de la segunda mitad del siglo XVII, realizada por la Escuela Granadina de Escultura, que junto a la de Castilla son las dos Escuelas Artísticas más antiguas de España, después aparecerían la de Murcia y la de Sevilla.
El Cristo del Consuelo, talla
de madera policromada del siglo XVIII obra del escultor
malagueño Fernando Ortiz.
La Virgen del Rosario, Talla
de madera policromada de finales del siglo XVIII o principios
del XIX, obra de Ramón
Amadeu.
El Niño Jesús Dormido
corresponde a principios del siglo XVIII y es atribuida a José
Risueño, uno de los genios de la Escuela Granadina de Escultura.
Un Niño Jesús de
principios del siglo XVIII, obra del círculo de los Mora, también de la
Escuela Granadina de Escultura.

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