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Costa Tropical, Granada, Andalucía Oriental, Spain

Este blog se elabora en conmemoración de los mil años que cumple el Reino de Granada

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA AL BLOG
El Reino o Región Histórica de Granada comienza otra etapa de esplendor tras la Toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492. En él se fundan una serie de instituciones que crean riqueza, desarrollo y cultura en las provincias que lo forman.
El papel institucional de Granada como Región será importantísimo, pues obtiene el voto en Cortes, a su catedral se le concede el rango de archidiócesis pues rige sobre Almería, Granada, Jaén, Málaga y Murcia, se crea la Capitanía General de Granada la más antigua de toda Castilla. En asuntos judiciales, nuestra Región sólo será igualada por Valladolid, al ser fundada en nuestra capital la Real Chancillería de Granada con jurisdicción en casi la mitad sur de España. Se crean numerosos y avanzados hospitales. Poco después Carlos V funda la Universidad de Granada, entre otras muchas instituciones que crean riqueza en toda la Región. Se construyen las catedrales de Málaga, Guadix, Almería, Jaén y Granada junto con otros importantes monumentos. Se refuerzan las costas del Reino ante los ataques de los piratas norteafricanos levantando poderosas fortificaciones. Dos importantes puertos se desarrollan: Almería Y Málaga.

En el siglo XIX se vuelve a unir Jaén, como ya ocurriera en el periodo zirí hace mil años, para formar la Región de Granada que sigue creciendo en riqueza y cultura.

Hace aproximadamente 35 años nuestra Región desaparece al ser absorbida por la nueva comunidad autónoma de Andalucía, a partir de este momento las instituciones son trasladadas poco a poco a Sevilla donde se está centralizando el poder, nuestros símbolos son paulatinamente olvidados.

miércoles, 23 de abril de 2014

PARROQUIA DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

Esta iglesia, como buena parte de los templos mudéjares del Reino de Granada (Almería, Granada, parte de Jaén y Málaga), son por un lado monumentos y museos, y por otro edificios religiosos, por ello merecen el mayor de nuestros respetos, pues tienen esta doble vertiente relacionada con el espíritu humano, la religión y el amor a la belleza del arte. Efectivamente este y los demás edifificios de este tipo son museos vivos que acercan la arquitectura, la escultura y la pintura a los ciudadanos de estos pequeños pueblos, que, de otra manera, se verían privados de ellas. Son por otro lado el cofre que atesora la historia de la localidad y sus habitantes, pues sus archivos contienen registrados a nuestros antepasados y algunos de los hechos más relevantes de nuestra historia. También hay que decir en su defensa que han sido construidos y conservados en su mayor parte gracias a las pequeñas aportaciones de unos vecinos y feligreses que han dedicado tiempo y esfuerzo a levantarlos y enriquecerlos, acompañados y asesorados por los diversos párrocos que por ellas han pasado. Una última cosa que tener en cuenta, y no menos importante, es que son ejemplo de respeto, pues en ellos han trabajado a la par personas de distintas culturas como cristianos y musulmanes que han aportado lo mejor de sus respectivos artes, conjugándolos para realizar una creación única, el Mudéjar Granadino, símbolo de integración de culturas y tolerancia. Pero no pensemos que el Mudéjar es el único elemento de integración cultural, el Barroco también lo es, así lo asegura el importante tratadista granadino D Antonio Gallego Burín en su breve pero profunda y bien documentada obra "El Barroco Granadino"; y es cierto, si analizamos los elementos decorativos de este estilo y su historia veremos como muchos de ellos se inspiran directamente en el arte nazarí del Reino de Granada, sin ir más lejos los camarines, que Granada extendería por todo su reino, después por Andalucía y por último por numerosos lugares de España, pues bien, estos proceden de aquellos pequeños, bellos y recargados miradores de los palacios nazaríes de nuestra capital, lugares donde se siente una atmósfera especial que nos trasmite sosiego y paz.

La iglesia del "Lúgar Alto", como suelen decir los vecinos, se levantó como un templo de una sola nave con una rica armadura mudéjar de par y nudillo con limas mohamares en los ángulos y bellas tirantes pareadas en la parte inferior, toda ella está decorada pintura, resultando un conjunto de muy buen gusto y armoniosas proporciones. Posteriormente se derribó el muro de la cabecera para añadirle una capilla mayor, pero aunque las proporciones son correctas y la armadura ochavada, de par y nudillo, labrada completamente y decorada con piñas de mocárabes dorados. los muros y cimientos son de inferior calidad constructiva que los de la nave. La unión entre ambos espacios la realiza un gran arco toral conocido en el pueblo como la "media naranja" cuyas impostas se sitúan sobre dos cornisas apoyadas en semicolumnas toscanas. 
Los tejados se cubren con tejas de tipología romana, pues son derivadas de los ímbrices que se colocaban sobre sus tégulas, después las copiaron los musulmanes, por esto algunas personas las llaman erróneamente tejas árabes.
Junto a la capilla mayor se levanta una esbelta torre hoy día con algunos problemas de cimentación a los que la parroquia y feligreses están intentando ponerle solución.
Las portadas del templo son simples resaltes sobre la fachada. La principal tiene un arco carpanel y para eliminar esta sensación de pobreza se decoró con pinturas al trampantojo que representaban motivos arquitectónicos, pero que tras descubrirlas no fueron restauradas por no concedérsele valor; la lateral, hoy tapiada, es parecida, pero tuvo un arco de medio punto.

Vista general del templo desde la plaza Alta, antiguo cementerio de la iglesia.

Portada principal del templo de la Virgen de la Cabeza, la patrona de la localidad, de factura sencilla, pero que tuvo pinturas al trampantojo hoy desaparecidas.

Vista de la cabecera y la esbelta torre.
Cara norte de la iglesia, en la que sobresale un contrafuerte que absorbe los empujes laterales del arco toral.




Reloj de sol del año 1805 con la aguja mal colocada en una obra reciente


En la descripción del templo comenzaré de forma inversa a la entrada y a la historia, comenzando por lo más sagrado y recóndito hasta llegar a la salida del templo, el camarín de la Virgen  de la Cabeza, lo más reciente y lo más cuidado.
En el siglo XVIII se le añadió al templo un camarín para la patrona, elemento que destaca en todo el Reino de Granada y que posiblemente tenga su origen, como apunta el gran erudito y estudioso  Gallego Burín, en aquellos pequeños y deslumbrantes miradores del arte nazarí conservados en la Alhambra y en otros palacios de Granada, nuestra tierra se recrea en lo pequeño, lo enriquece y lo vuelve cálido y acogedor, por ello nuestros camarines se llenan de arte, como este de los Ogíjares, paredes llenas de pinturas alegóricas y religiosas, un templete o tabernáculo con una cúpula sobre pechinas, para contener la imagen de una bellísima de la Virgen de la Cabeza, magistral pieza artística de la Escuela Granadina de Escultura, obra de Mena, con las ropas estofadas y pintadas con gran perfección, que vuelven a lucir en todo su esplendor gracias a los párrocos y vecinos que han logrado la restauración de este íntimo espacio y de una Virgen que nos deslumbra por su belleza.

La Virgen de la Cabeza en su tabernáculo del camarín.
Vista de la iglesia desde el camarín de la Virgen.

Pechina de la cúpula del tabernáculo del camarín. Muestra la típica decoración dieciochesca de rocalla a la que se le han añadido motivos arquitectónicos y vegetales.

Las paredes del camarín se hayan decoradas con pinturas al óleo con escenas de la vida de la Virgen, del Sueño de Jacob y la escala que subía al cielo, de una serie de motivos arquitectónicos y cortinajes.

Pinturas de la vida de la Virgen, muy deterioradas por el tiempo y antiguas obras realizadas por personas que no conocían el valor del contenido de las paredes, en la actualidad, una vez descubierto, se están cuidando satisfactoriamente.

Otra pintura de la vida de la Virgen junto a motivos arquitectónicos como columnas salomónicas, pilastras entablamentos...

Sueño de Jacob, pintura situada en la escalera de acceso al camarín, sobre la "sacristía nueva".

Pintura del arcángel San Miguel con el escudo y el emblema "QUIS SICUT DEUS"

Imagen de una de las pinturas del zócalo del camarín, en ella parece representarse la costa del Reino de Granada con una de las torres vigías que nos protegían de los ataques de los piratas musulmanes del norte de África, la escena costera aparece enmarcada con rocalla del Siglo XVIII en tonos amarillos y ocres para que no destaque en exceso del pan de oro del retablo en que se aloja.

Pastor orante de la jamba del mismo arco que comunica el camarín con el templo.


LA CAPILLA MAYOR
De planta cuadrada pero añadida con posterioridad a la construcción del templo tiene las proporciones correctas y una bella armadura ochavada, de par y nudillo, apeinazada completamente (Técnica decorativa que consiste en decorar forrando una superficie, en este caso el paño formado por el conjunto de pares y nudillos de la armadura, con tablillas denominadas peinazos ensambladas entre sí) y decorada con piñas de mocárabes dorados tanto en el almizate (punto central del harneruelo o superficie formada por el conjunto de nudillos) como en las pechinas triangulares de los ángulos. Los muros y cimientos son de inferior calidad constructiva que los del resto del templo. La unión entre ambos espacios la realiza un gran arco toral conocido en el pueblo como la "media naranja" cuyas impostas se sitúan sobre dos cornisas apoyadas en semicolumnas toscanas.
Los artistas musulmanes y moriscos, en unión con los cristianos, colaboraron durante siglos en estos trabajos artísticos de cientos de templos católicos, mostrando un gran respeto y valoración de la iglesia y población por este otro pueblo llegado siglos atrás a nuestro país.

Armadura de la capilla mayor totalmente cubierta de lacería en madera, es decir, apeinazada completamente. El apeinazado es una técnica decorativa que consiste en forrar una superficie, en este caso el paño formado por el conjunto de pares y nudillos de la armadura, con tablillas denominadas peinazos ensamblados entre sí.  Para completar la decoración de la armadura se colocó un gran racimo de mocárabes dorados en el almizate que es punto central del harneruelo o superficie formada por el conjunto de nudillos, lo mismo ocurre con las pechinas triangulares de los ángulos que también lucen otros cuatro racimos de mocárabes ya de menor tamaño. Bella muestra de integración de la estética musulmana en la Iglesia Católica, muy respetuosa en lo concerniente a los elementos culturales.


La capilla mayor se completa con tres retablos ocupados por excelentes obras de la Escuela Granadina de Escultura, destaca el mayor, de un barroco plenamente español, con cuatro grandes columnas salomónicas en el primer cuerpo, que crean tres calles verticales con los espacios dedicados al camarín de la patrona en el centro y a los lados repisas con S. Juan Evangelista y S. Francisco de Asís, todas las imágenes se complementan con vestimentas talladas y ricamente estofadas. El segundo cuerpo de centra por un crucificado muy bello que está centrado en una pintura de las dos Marías, completándose los laterales con cuatro tondos pintados. El conjunto lo remata un tondo con una pintura del Padre Eterno como bendiciendo desde las Alturas y el Espíritu Santo, sobre él una corona real con la cruz entre dos palmas alegóricas. Este retablo sigue la línea marcada por el maestro universal Alonso Cano, definidor de la Escuela Granadina de Escultura y también de la de Pintura, cosa que se puede apreciar en los tableros recortados en vertical o en los golpes de follaje situados en lugares clave como si fueran excrecencias nacidas del material del retablo.

Aspecto general de la capilla mayor con sus tres retablos.

Retablo mayor, de estilo barroco español a la manera de la Escuela Granadina desarrollada por Alonso Cano, con tres esplendidas tallas de la Escuela Granadina de Escultura con ropas estofadas.

Segundo cuerpo y remate del retablo mayor con Cristo en la cruz, a cuyo pie se muestran pintadas las dos Marías y sobre Él las imágenes del sol y la luna entre nubes. A los lados, sobre la cornisa, dos angelotes portan elementos de la crucifixión como la lanza y la escalera.

San Juan Evangelista en una de las calles laterales, sobre él, un doselete o guardapolvo en forma de concha sobre el que se desarrolla uno de esos golpes de follaje creados por Alonso Cano. Tras la talla aparece una pintura al trampantojo que representa un arco con un paisaje al fondo.

San Francisco de Asís que tras la eliminación de repintados vuelve a lucir su bello estofado en los ropajes.

También en la capilla mayor, encontramos dos retablos pero con fuerte influencia del barroco francés del siglo XVIII, el de la Virgen de la Aurora y el de Nuestro Padre Jesús decorados con molduras doradas y las partes lisas de color de porcelana.

El retablo de la Virgen de la Aurora, obra barroca del siglo XVIII con influencias francesas, presenta un solo cuerpo con cuatro estípites, elemento que en muchas ocasiones sustituye a la columna durante el periodo barroco y que en Granada sufre una transformación trascendental, como dice el gran tratadista de arte Gallego Burín, que lo convierte en un elemento imitado en el resto de España y en Hispanoamérica. En el centro una hornacina protege la bella imagen de la Virgen de la Aurora en su trono colocado sobre una nube con cabezas de ángeles. Sobre la hornacina un escudo con el emblema de María. Como remate, un ático, con motivos vegetales y molduras retorcidas enmarca un lienzo que reproduce en pintura la imagen de una Inmaculada niña que sigue fielmente los cánones establecidos por alonso Cano en su obra maestra, la Inmaculada de la catedral metropolitana de Granada, talla imitada en todo el mundo en infinitas versiones durante todos los tiempos.

Retablo de la Virgen de la Aurora de un barroco muy avanzado, ya del siglo XVIII, decorado en color de porcelana con las molduras doradas. Contiene una bellísima imagen de la Virgen de la Aurora con unas vestiduras decoradas con motivos estofados, en su mano porta una banderola de seda con bordados, de aquellas  sedas que hicieron famoso el Reino de Granada en todos los países cercanos .

En el ático una pintura representa a la Inmaculada niña, que sigue fielmente a la obra maestra de Alonso Cano, a sus pies S. Joaquín y Santa Ana, sus padres, sobre ella el Espíritu Santo representado por una paloma.
Frente al retablo anterior se levanta otro muy parecido, pero de mayor riqueza artística, dedicado a Nuestro Padre Jesús, bella talla que sigue las elegantes y serenas líneas de la Escuela Granadina de Escultura, a pesar de presentar un momento de gran dolor.También pertenece al estilo barroco del siglo XVIII, pero en él las influencias centroeuropeas y francesas son más notables.

Retablo de Nuestro Padre Jesús, también en color porcelana con las molturas en dorado y unos pequeños ramicos de flores. La talla de estípites, cornisas, decoraciones vegetales y rocallas es de mejor calidad que el de la Virgen de la Aurora. Jesús Nazareno es una imagen de vestir que presenta una túnica de terciopelo morado.


Ático del retablo de Nuestro Padre Jesús centrado por una pintura de la Dolorosa.


Los muros de la capilla mayor se decoran hasta media altura con pinturas al óleo que semejan tapices de seda, parte de las cuales aún se hayan escondidas tras capas posteriores de pintura. Estos óleos presentan dos medallones que muestran al arcángel San Miguel portando el escudo con el lema "quis sicut Deus" y la otra con el arcángel San Rafael portador del pez sanador como "medicina de Dios".

San Miguel portando el escudo con el lema "quis sicut Deus"

San Rafael con el niño Tobías portador del pez sanador como "medicina de Dios"


En torno al retablo mayor se realizó en el año1883 una pintura al trampantojo que representa un gran arco que define un ábside en el que se encontraría el retablo mayor. En las enjutas, dos ángeles colosales, presentan una especie de escudos con el lema "haec est domus Dei et porta celis" (esta es la casa de Dios y la puerta del cielo).

Saliendo de la capilla mayor, en las jambas del arco toral, también existen pinturas de tapices similares a las anteriores, pero con las imágenes de San José y San Juan Evangelista bajo unos doseles que simulan telas.



Ya en la nave del templo encontramos una bella armadura mudéjar de par y nudillo con tirantes pareadas y ataujeradas, en los ángulos presenta limas mohamares, todo ello decorado con unas finas cenefas pintadas en blanco y negro. En los muros hay cuatro retablos, uno renacentista con algún elemento manierista, y otros tres plenamente barrocos.

 Un retablo que suele pasar desapercibido es el situado a la entrada, de estilo Renacimiento que presenta unas líneas muy clásicas y proporcionadas. De técnica depurada presenta un primer cuerpo dividido en tres calles por cuatro semicolumnas toscanas estriadas que soportan un entablamento roto por la hornacina central, esto junto con otros detalles como los frisos o el frontón incipientemente roto no avisan de un final del Renacimiento y un cierto manierismo ya anunciador del siguiente Barroco. El retablo presenta varios relieves de buena factura y dos tallas si no exentas altorrelieves de S. Pedro y S. Pablo. La gran hornacina central ostenta una buena imagen de San José con el niño.

Aspecto general del retablo renacentista.

Talla de San José con el Niño colocada en la hornacina central del retablo.

Remante del retablo con un relieve representando a María, su madre Santa Ana y el Niño.

Decoración del arco de la hornacina central en la que aparecen dos relieves que muestran el conocimiento del autor de la anatomía humana.

El retablo barroco de la Purísima, obra de importantes discípulos de la Escuela Granadina de pintura, más tardío y pintado de color yema de huevo con las molduras doradas, presenta cuatro lienzos pintados al óleo. Está dividido en dos partes, abajo un cuerpo único dividido en tres calles mediante cuatro estípites (elemento sustentador que la Escuela Granadina de Escultura se encargó de definir y difundir por España y América) presenta en su centro un gran lienzo con una pintura de esta advocación de la Virgen María, una imagen que sigue los cánones de Alonso Cano, el Miguel Ángel Español, sus líneas son muy parecidas a su talla de la Inmaculada, una obra de primera línea a nivel mundial que se hizo modelo indiscutido para todas las imágenes posteriores de su especie, ya fuesen talladas, esculpidas o pintadas; como complemento, este cuerpo, en su base tiene adosada una urna con una imagen de San Sebastián. En las dos calles laterales dos pequeños lienzos representan a S. Cecilio y S. Matías. En la segunda parte, el ático del retablo, se nos ofrece otro gran lienzo que representa al apóstol Santiago venido a España según la tradición durante la batalla de Clavijo.


Retablo del siglo XVIII que presenta una pintura de la purísima en la misma línea de la Inmaculada de Alonso Cano, artista de la Escuela Granadina que es de los más valorados a nivel mundial por tratadistas internacionales de arte como Leonardo Benévolo.


S. Cecilio


S. Matías


Urna con San Sebastián recubierta interiormente con espejos azogados. Este santo se comenzó a venerar con más intensidad a partir de las guerra de las Alpujarras, llegándose a convertir en patrón de numerosos pueblos del Reino de Granada como es el caso de los Ogíjares.


Frente a él, el retablo barroco del XVIII dedicado a Santa Teresa, más pequeño, presenta cuatro representaciones pictóricas, lo centra un gran lienzo con la santa arrodillada en un éxtasis adorando a Jesús atado a la columna, a los lados dos estípites contienen sendos lienzos con representaciones de S. Benito y S. Francisco de Paula. En el remate a modo de ático se representa pintada una imagen de San Francisco de Asís. El retablo se rodea de pinturas murales dieciochescas al trampantojo que representan una columnata con ángeles y un manto que la cubre.


Retablo de Santa Teresa enmarcado por una gran pintura mural del siglo XVIII

S. Francisco de Paula


S. Benito


En los pies del templo existe un retablo del siglo XVIII inacabado con un gran lienzo de Cristo en el sepulcro. En el centro de las cornisas, bajo un dosel, existe un cuadro con el Santo Rostro de Cristo y coronándolo todo otro lienzo con Cristo abrazado a San Juan de Dios.



También hay que mencionar el púlpito barroco cubierto por tornavoz sobre el que hasta 1980 estuvo colocada una imagen de la Fe.





La bella balaustrada del presbiterio elaborada en metal con los pilares en forma de estípite terminado en un bello remate, según me comentaban algunos vecinos estaba colocada bajo el gran arco toral y hace unas décadas sustituyó a la del presbiterio que era más simple. 

Detalle de la rocalla de la balaustrada.

Remate de la balaustrada.

El templo dispuso, sobre el coro situado a los pies, de un excelente órgano barroco perdido hace tiempo, del que se conservan restos de maderas labradas y doradas trasladadas recientemente a la iglesia del lugar bajo para depositar imágenes.


Pequeño resto del órgano barroco, hoy en la iglesia de Santa Ana.




1 comentario:

  1. Solicito permiso para utilizar la foto del reloj en este inventario:

    http://www.relojesdesol.info/node/1379

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